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		<title>Amereida - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<title>Corporación Cultural Amereida</title>
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				<updated>2021-09-06T20:09:28Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Archivo:TRA ame 65 - Primera Travesía de Amereida - 058.jpg]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Corporación Cultural Amereida es una organización sin fines de lucro creada el año 1998 a partir de una reconstitución de la “Cooperativa de Servicios Profesionales Amereida”, su antecesora, creada en 1969.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso de traspaso se consideró como una refundación, ya que tanto la cooperativa como la corporación surgieron bajo una misma premisa iluminada por la palabra poética: aunar vida, trabajo y estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Origen==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el año 1953 en el instituto de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso;  arquitectos, pintores y poetas dieron inicio a las actividades en las cuales la docencia del oficio de la arquitectura fue llevado a la par, entre el hacer propio de las materias y la palabra poética.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1965 se decidió hacer un viaje que cruzó América, desde Cabo de Hornos hasta Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, lugar que fue nombrado como la capital poética de América.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella travesía, surgió Amereida, que reúne en su nombre el hallazgo de América y la épica latina del piadoso Eneas escrita en la Eneida, epopeya de Virgilio. El poema Amereida es una edición que recopila textos, anotaciones y poemas realizados por lo participantes de la primera travesía y cartas de los primeros cronistas americanos. La  intención primera de este poema fue otorgarle un lugar a la latinidad, adentrándose en la pregunta permanente por el ser americano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Apertura de Terrenos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{#widget:Flickr&lt;br /&gt;
|user_id=archivo-escuela&lt;br /&gt;
|set_id=72157608245895847&lt;br /&gt;
|width=100%&lt;br /&gt;
|height=500&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de la necesidad de otorgarle un lugar a todo el fundamento poético de [[Amereida]], y continuando con la idea de hacer coincidir las dimensiones de la palabra y la acción, en 1971 se adquieren los terrenos ubicados en el sector Punta de Piedra. Dicho territorio es lo que se conoce actualmente como “[[Ciudad Abierta]]”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 20 de marzo de 1969 se llevó a cabo el “acto de apertura de los terrenos” , con el que se pretendía abrir el lugar, otorgándole un sentido poético de modo que todo aquello que luego sea dispuesto en los terrenos comparezca bajo el amparo de la palabra poética dicha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poema “Der Gang Aufs Land” ([[Ida al Campo]]) de Federico Hölderlin, fue leído en el acto con la intención de conmemorar el centenario de la muerte de este poeta lírico alemán, poema cuya invitación es el tono fundamental del ritmo del nuevo habitar que se instaura en la Ciudad Abierta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='row'&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='col-sm-6'&amp;gt;&lt;br /&gt;
=== Directiva ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sra. Sylvia Arriagada Cordero &amp;lt;br&amp;gt;'''Presidente'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sra. Michèle Wilkomirsky Uribe &amp;lt;br&amp;gt;'''Vicepresidente'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Manuel Sanfuentes Vio &amp;lt;br&amp;gt;'''Secretario'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Alfred Thiers J. &amp;lt;br&amp;gt;'''Tesorero'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Iván Ivelic Y. &amp;lt;br&amp;gt;'''Director'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='col-sm-6'&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Socios Activos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Marcelo Alejandro Araya Aravena&lt;br /&gt;
# Sylvia Irene Arriagada Cordero&lt;br /&gt;
# Tomás Arturo Browne Covarrubias&lt;br /&gt;
# Patricio Cáraves Silva&lt;br /&gt;
# Arturo Daniel Chicano Jiménez&lt;br /&gt;
# Javier Correa Vergara &lt;br /&gt;
# Carlos Covarrubias Fernández&lt;br /&gt;
# Carmen Luz Donoso Cañas&lt;br /&gt;
# Sergio Elórtegui Francioli&lt;br /&gt;
# Fernando Mauricio Espósito Galarce&lt;br /&gt;
# Jorge Alfonso Ferrada Herrera&lt;br /&gt;
# Tulio Andrés Garcés Alzamora&lt;br /&gt;
# Alejandro Alfredo Garretón Correa&lt;br /&gt;
# Nicolás Ibaceta Zamora&lt;br /&gt;
# Boris Jorge Ivelic Kusanovic&lt;br /&gt;
# Iván Ivelic Yanes&lt;br /&gt;
# Juan Carlos Jeldes Pontio&lt;br /&gt;
# David Alfredo Jolly Monge&lt;br /&gt;
# Victoria Jolly Mujica&lt;br /&gt;
# Ricardo Mauricio Lang Viacava&lt;br /&gt;
# Rodrigo Lorca Barros&lt;br /&gt;
# David Alejandro Luza Cornejo&lt;br /&gt;
# Juan Eduardo Purcell Fricke&lt;br /&gt;
# Jaime Francisco Reyes Gil&lt;br /&gt;
# Isabel Margarita Reyes Nettle&lt;br /&gt;
# Alfred Martín Thiers Juzán&lt;br /&gt;
# Rodrigo Saavedra Venegas&lt;br /&gt;
# Manuel Florencio Sanfuentes Vío&lt;br /&gt;
# Michèle Wilkomirsky Uribe&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Corporación Cultural Amereida</title>
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				<updated>2021-09-06T20:08:58Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Archivo:TRA ame 65 - Primera Travesía de Amereida - 058.jpg]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Corporación Cultural Amereida es una organización sin fines de lucro creada el año 1998 a partir de una reconstitución de la “Cooperativa de Servicios Profesionales Amereida”, su antecesora, creada en 1969.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso de traspaso se consideró como una refundación, ya que tanto la cooperativa como la corporación surgieron bajo una misma premisa iluminada por la palabra poética: aunar vida, trabajo y estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Origen==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el año 1953 en el instituto de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso;  arquitectos, pintores y poetas dieron inicio a las actividades en las cuales la docencia del oficio de la arquitectura fue llevado a la par, entre el hacer propio de las materias y la palabra poética.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1965 se decidió hacer un viaje que cruzó América, desde Cabo de Hornos hasta Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, lugar que fue nombrado como la capital poética de América.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella travesía, surgió Amereida, que reúne en su nombre el hallazgo de América y la épica latina del piadoso Eneas escrita en la Eneida, epopeya de Virgilio. El poema Amereida es una edición que recopila textos, anotaciones y poemas realizados por lo participantes de la primera travesía y cartas de los primeros cronistas americanos. La  intención primera de este poema fue otorgarle un lugar a la latinidad, adentrándose en la pregunta permanente por el ser americano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Apertura de Terrenos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{#widget:Flickr&lt;br /&gt;
|user_id=archivo-escuela&lt;br /&gt;
|set_id=72157608245895847&lt;br /&gt;
|width=100%&lt;br /&gt;
|height=500&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de la necesidad de otorgarle un lugar a todo el fundamento poético de [[Amereida]], y continuando con la idea de hacer coincidir las dimensiones de la palabra y la acción, en 1971 se adquieren los terrenos ubicados en el sector Punta de Piedra. Dicho territorio es lo que se conoce actualmente como “[[Ciudad Abierta]]”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 20 de marzo de 1969 se llevó a cabo el “acto de apertura de los terrenos” , con el que se pretendía abrir el lugar, otorgándole un sentido poético de modo que todo aquello que luego sea dispuesto en los terrenos comparezca bajo el amparo de la palabra poética dicha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poema “Der Gang Aufs Land” ([[Ida al Campo]]) de Federico Hölderlin, fue leído en el acto con la intención de conmemorar el centenario de la muerte de este poeta lírico alemán, poema cuya invitación es el tono fundamental del ritmo del nuevo habitar que se instaura en la Ciudad Abierta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='row'&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='col-sm-6'&amp;gt;&lt;br /&gt;
=== Directiva ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sra. Sylvia Arriagada Cordero &amp;lt;br&amp;gt;'''Presidente'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Michèle Wilkomirsky Uribe &amp;lt;br&amp;gt;'''Vicepresidente'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Manuel Sanfuentes Vio &amp;lt;br&amp;gt;'''Secretario'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Alfred Thiers J. &amp;lt;br&amp;gt;'''Tesorero'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sr. Iván Ivelic Y. &amp;lt;br&amp;gt;'''Director'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class='col-sm-6'&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Socios Activos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Marcelo Alejandro Araya Aravena&lt;br /&gt;
# Sylvia Irene Arriagada Cordero&lt;br /&gt;
# Tomás Arturo Browne Covarrubias&lt;br /&gt;
# Patricio Cáraves Silva&lt;br /&gt;
# Arturo Daniel Chicano Jiménez&lt;br /&gt;
# Javier Correa Vergara &lt;br /&gt;
# Carlos Covarrubias Fernández&lt;br /&gt;
# Carmen Luz Donoso Cañas&lt;br /&gt;
# Sergio Elórtegui Francioli&lt;br /&gt;
# Fernando Mauricio Espósito Galarce&lt;br /&gt;
# Jorge Alfonso Ferrada Herrera&lt;br /&gt;
# Tulio Andrés Garcés Alzamora&lt;br /&gt;
# Alejandro Alfredo Garretón Correa&lt;br /&gt;
# Nicolás Ibaceta Zamora&lt;br /&gt;
# Boris Jorge Ivelic Kusanovic&lt;br /&gt;
# Iván Ivelic Yanes&lt;br /&gt;
# Juan Carlos Jeldes Pontio&lt;br /&gt;
# David Alfredo Jolly Monge&lt;br /&gt;
# Victoria Jolly Mujica&lt;br /&gt;
# Ricardo Mauricio Lang Viacava&lt;br /&gt;
# Rodrigo Lorca Barros&lt;br /&gt;
# David Alejandro Luza Cornejo&lt;br /&gt;
# Juan Eduardo Purcell Fricke&lt;br /&gt;
# Jaime Francisco Reyes Gil&lt;br /&gt;
# Isabel Margarita Reyes Nettle&lt;br /&gt;
# Alfred Martín Thiers Juzán&lt;br /&gt;
# Rodrigo Saavedra Venegas&lt;br /&gt;
# Manuel Florencio Sanfuentes Vío&lt;br /&gt;
# Michèle Wilkomirsky Uribe&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Donaci%C3%B3n_de_55_libros_del_arquitecto_Juan_Echenique&amp;diff=1626</id>
		<title>Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique</title>
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				<updated>2021-08-18T04:17:14Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Fecha=2021/06/29&lt;br /&gt;
|Imagen=Libros_Echenique.jpeg&lt;br /&gt;
|Personas=Jorge Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Lugar=Santiago&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Donación a la Biblioteca de Amereida de 55 libros de arquitectura, diseño y arte del arquitecto Juan Echenique Montes.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos de la Escuela de Arquitectura UCV, cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorge Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal  tenía a Juan a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes, miembro de la Ciudad Abierta, lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Santiago, cuyas amplias ventanas del quinto piso daban al poniente en pleno al parque del Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio y del final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped; su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días–. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura había editado en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones y palabras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya había embalado; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile hace unos 10 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, y al mismo tiempo agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo para nosotros. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Fecha=2021/06/29&lt;br /&gt;
|Imagen=Libros_Echenique.jpeg&lt;br /&gt;
|Personas=Jorge Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Lugar=Santiago&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Donación a la Biblioteca de Amereida de 55 libros de arquitectura, diseño y arte del arquitecto Juan Echenique Montes.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos de la Escuela de Arquitectura UCV, cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorge Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal  tenía a Juan a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento cuya amplia ventana del quinto piso daba al poniente en pleno al parque de Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura editó en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, pero agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Fecha=2021/06/29&lt;br /&gt;
|Imagen=Libros_Echenique.jpeg&lt;br /&gt;
|Personas=Jorge Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Lugar=Santiago&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Donación a la Biblioteca de Amereida de 55 libros de arquitectura, diseño y arte del arquitecto Juan Echenique Montes.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos de la Escuela de Arquitectura UCV, cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorge Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento cuya amplia ventana del quinto piso daba al poniente en pleno al parque de Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura editó en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, pero agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Seminario_Americas,_Translated_Place:_Amereida_y_la_traducci%C3%B3n_(latino)americana&amp;diff=1623</id>
		<title>Seminario Americas, Translated Place: Amereida y la traducción (latino)americana</title>
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				<updated>2021-08-18T02:31:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Seminario Americas, Translated Place: Amereida y la traducción (latino)americana&lt;br /&gt;
|Fecha=2021/08/16&lt;br /&gt;
|Imagen=Semiario-Amereida-2021.jpg&lt;br /&gt;
|Personas=Manuel Sanfuentes&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Continuamos este segundo semestre con el &amp;quot;Seminario Americas, Translated Place: Amereida y la traducción (latino)americana&amp;quot;, que trata sobre la traducción al inglés del volumen primero del poema  ''Amereida'', sus implicancias y realidad en el escenario continental.&lt;br /&gt;
La próxima y quinta Sesión, a realizarse vía telemática el próximo martes 24 de agosto a las 12:30 h. (GMT-4), está organizada por Maxwell Woods y Manuel Sanfuentes y tiene como título &amp;quot;La traducción americana: Continentalidad y curso planetario&amp;quot;.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
A partir de la experiencia del ''Seminario sobre la traducción de Amereida'', realizado durante el año 2020 con un grupo de la Ciudad Abierta, y sobre la base de un primer borrador del inglés, del volumen primero, realizado por el profesor norteamericano Maxwell Woods, nació la idea de generar un grupo de estudio y encuentro en torno a ''Amereida'' y la traducción en el ámbito latinoamericano, conformado inicialmente por la arquitecta Adriana Massidda, la traductora Virginia Mattioli, el diseñador y poeta Manuel Sanfuentes y el profesor Maxwell Woods; amplíandose con los participantes y asistentes al seminario iniciado en marzo de este año: Georges Bastin, Fernando Lara, Gabriela Veronelli e Isabel Margarita Reyes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Info: https://wiki.ead.pucv.cl/Americas_translated_place&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contacto: seminario2021at@ead.cl&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Colaboradores: e[ad] Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV y Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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|Extracto=Continuamos este segundo semestre con el &amp;quot;Seminario Americas, Translated Place: Amereida y la traducción (latino)americana&amp;quot;, que trata sobre la traducción al inglés del volumen primero del poema  ''Amereida'', sus implicancias y realidad en el escenario continental.&lt;br /&gt;
La próxima y quinta Sesión, a realizarse vía telemática el próximo martes 24 de agosto a las 12:30 h. (GMT-4), está organizada por Maxwell Woods y Manuel Sanfuentes y tiene como título &amp;quot;La traducción americana: Continentalidad y curso planetario&amp;quot;.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
A partir de la experiencia del ''Seminario sobre la traducción de Amereida'', realizado durante el año 2020 con un grupo de la Ciudad Abierta, y sobre la base de un primer borrador del inglés, del volumen primero, realizado por el profesor norteamericano Maxwell Woods, nació la idea de generar un grupo de estudio y encuentro en torno a ''Amereida'' y la traducción en el ámbito latinoamericano, conformado inicialmente por la arquitecta Adriana Massidda, la traductora Virginia Mattioli, el diseñador y poeta Manuel Sanfuentes y el profesor Maxwell Woods; amplíandose con los participantes y asistentes al seminario iniciado en marzo de este año: Georges Bastin, Fernando Lara, Gabriela Veronelli e Isabel Margarita Reyes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Info: https://wiki.ead.pucv.cl/Americas_translated_place&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contacto: seminario2021at@ead.cl&lt;br /&gt;
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La próxima y quinta Sesión, a realizarse vía telemática el próximo martes 24 de agosto a las 12:30 h. (GMT-4), está organizada por Maxwell Woods y Manuel Sanfuentes y tiene como título &amp;quot;La traducción americana: Continentalidad y curso planetario&amp;quot;.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
A partir de la experiencia del ''Seminario sobre la traducción de Amereida'', realizado durante el año 2020 con un grupo de la Ciudad Abierta, y sobre la base de un primer borrador del inglés, del volumen primero, realizado por el profesor norteamericano Maxwell Woods, nació la idea de generar un grupo de estudio y encuentro en torno a Amereida y la traducción en el ámbito latinoamericano, conformado inicialmente por la arquitecta Adriana Massidda, la traductora Virginia Mattioli, el diseñador y poeta Manuel Sanfuentes y el profesor Maxwell Woods; amplíandose con los participantes y asistentes al seminario iniciado en marzo de este año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Info: https://wiki.ead.pucv.cl/Americas_translated_place&lt;br /&gt;
Contacto: seminario2021at@ead.cl&lt;br /&gt;
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Colaboradores: e[ad] Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV y Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez.&lt;/div&gt;</summary>
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La próxima y quinta Sesión, a realizarse vía telemática el próximo martes 24 de agosto a las 12:30 h. (GMT-4), está organizada por Maxwell Woods y Manuel Sanfuentes y tiene como título &amp;quot;La traducción americana: Continentalidad y curso planetario&amp;quot;.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
A partir de la experiencia del ''Seminario sobre la traducción de Amereida'', realizado durante el año 2020 con un grupo de la Ciudad Abierta, y sobre la base de un primer borrador del inglés, del volumen primero, realizado por el profesor norteamericano Maxwell Woods, nació la idea de generar un grupo de estudio y encuentro en torno a Amereida y la traducción en el ámbito latinoamericano, conformado inicialmente por la arquitecta Adriana Massidda, la traductora Virginia Mattioli, el diseñador y poeta Manuel Sanfuentes y el profesor Maxwell Woods; amplíandose con los participantes y asistentes al seminario iniciado en marzo de este año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Info: https://wiki.ead.pucv.cl/Americas_translated_place&lt;br /&gt;
Contacto: seminario2021at@ead.cl&lt;br /&gt;
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Colaboradores: e[ad] Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV y Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez.&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique</title>
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|Personas=Jorge Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique&lt;br /&gt;
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|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Donación a la Biblioteca de Amereida de 55 libros de arquitectura, diseño y arte del arquitecto Juan Echenique Montes.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorge Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento cuya amplia ventana del quinto piso daba al poniente en pleno al parque de Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura editó en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, pero agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
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}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorge Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento cuya amplia ventana del quinto piso daba al poniente en pleno al parque de Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura editó en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, pero agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
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|Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique&lt;br /&gt;
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}}&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado cada vez más relevante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como ''regisseur'' en Berlín, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento cuya amplia ventana del quinto piso daba al poniente en pleno al parque de Club de Golf Los Leones; la imagen idílica nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el gesto de la donación, él recibía a la Ciudad Abierta como un huésped, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella presente sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las ''Florecillas'' de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura editó en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía ahí las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección, que había recuperado en 1973 tras el Golpe, desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas y que yacían por el suelo para desaparecer; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en São Paulo, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba agradecido de nuestra visita, nosotros a su vez de la colección de libros; a los pocos días le enviamos una carta desde la Ciudad Abierta manifestándole nuestra gratitud. El 16 de julio muy temprano Ricardo Lang y Jorge Jara nos comunican que Juan había muerto esa última noche. Sentimos su proximidad y su partida, pero agradecemos ese momento cordial que nos recibió, fue un regalo. Nos quedamos con sus libros en su memoria.&lt;/div&gt;</summary>
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|Extracto=Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado de cada vez más altas aristas.&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
Él recibía a la Ciudad Abierta, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las Florecillas de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura había editado en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
Me enseñó las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular me advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección; los había recuperado en 1973 desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas que yacían por el suelo; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en Río, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;/div&gt;</summary>
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|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado de cada vez más altas aristas.&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
Él recibía a la Ciudad Abierta, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las Florecillas de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura había editado en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
Me enseñó las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular me advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección; los había recuperado en 1973 desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas que yacían por el suelo; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en Río, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Donaci%C3%B3n_de_55_libros_del_arquitecto_Juan_Echenique&amp;diff=1611</id>
		<title>Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique</title>
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				<updated>2021-08-01T21:35:35Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: Página creada con «{{Acontecer |Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique |Fecha=2021/06/29 |Imagen=Libros Echenique |Personas=Jorje Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique...»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Donación de 55 libros del arquitecto Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Fecha=2021/06/29&lt;br /&gt;
|Imagen=Libros Echenique&lt;br /&gt;
|Personas=Jorje Jara, Manuel Sanfuentes, Juan Echenique&lt;br /&gt;
|Lugar=Santiago&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=El 1º de junio pasado, a instancias de Jorge Jara, visitamos a su amigo Juan Echenique –ambos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Echenique pertenece a la primera generación de arquitectos cuyos proyectos de título se dieron en el Taller de obra en la Ciudad Abierta; el fundamento de esas obras originales, su participación en los actos de apertura, y la constitución de la Cooperativa Amereida en 1970, son hoy día un legado de cada vez más altas aristas.&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;br /&gt;
Él recibía a la Ciudad Abierta, su hijo que nos acompañaba, lo corroboró con su historia de vida con ella sin conocerla –propusieron hacer una visita en los próximos días. Le llevamos un ejemplar de las Florecillas de San Francisco que hace algunos años la Escuela de Arquitectura había editado en un pequeñito y bello libro; lo agradeció emocionado. Estaba triste pero había una infinita felicidad en sus últimas acciones.&lt;br /&gt;
Me enseñó las 4 cajas que ya tenía embaladas; en particular me advirtió de las primeras ediciones suizas de la obra de Le Corbusier, y otras de colección; los había recuperado en 1973 desde los patios de la Casa central de la Universidad Católica de Valparaíso de la ruma de libros saqueados de las bibliotecas que yacían por el suelo; tiró algunos al lado y más tarde se los llevó; contó que los tubo consigo y conformaron parte de su biblioteca en Río, donde vivió hasta hace algunos que volvió a Chile.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Uno de ellos, Jorje Jara, que trabaja como regisseur en Europa, nos cuenta que Juan quiere hacer una donación de libros a la Ciudad Abierta, incluso había preparado algunas cajas; por otra parte un cáncer terminal lo tenía a penas en pie y ya comenzaba a perder la voz. Manuel Sanfuentes lo visitó el 1º de junio a medio día en su departamento en Américo Vespucio cuya amplia ventana del quinto piso daba en pleno al parque de Golf Los leones. La imagen nos pareció una metáfora del inicio al final de la vida.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Archivo:Libros_Echenique.jpeg&amp;diff=1610</id>
		<title>Archivo:Libros Echenique.jpeg</title>
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				<updated>2021-08-01T21:35:14Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Licencia ==&lt;br /&gt;
{{Copyright}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1602</id>
		<title>Agua y luz</title>
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				<updated>2021-04-21T14:18:39Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Documento sin título; manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 3=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 5=&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 7=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 9=&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 11=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 13=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 15=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 17=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 19=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 21=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Hoja_VI&amp;diff=1601</id>
		<title>Hoja VI</title>
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				<updated>2021-04-16T20:38:14Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Hoja VI&lt;br /&gt;
|Imagen=La-Hoja-01a-fragmento.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Varios Autores, Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Gráfica&lt;br /&gt;
|Edición=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Ciudad=Valparaíso&lt;br /&gt;
|Fecha=1972&lt;br /&gt;
|Notas=Impreso en las prensas de la Ciudad Abierta, ubicadas en la Vestal del Ágora de Tronquoy.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El Palacio del Alba. La palabra dicha. Un año llevamos empeñados en rimar la palabra hecha. Que esta sea hecha por mano de todos, de los más. Que tal afán sea uno de los pulsos de la fundación de esta Ciudad Abierta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno Aires hace cien años fue –por unos diez años– una Ciudad-Estado separada del resto de la Argentina, y durante dicho período levantó veinte edificios públicos que los habitantes cada día veían levantarse cual pulso de la ciudad. Por cierto aquel pulso no era como el nuesto: En la contemplación, contemplamos la Cruz del Sur sobre el océano Pacífico y el Mar Interior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Que la rima de la palabra poética encuentre encuentre su pulso de acción-y-contemplación a la par.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este año, doce de Ciudad Abierta (1969, su primer germen; 1970, terrenos; 1971, abertura; 1972, obras) ha traído su buena suerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y el Palacio del Alba ya el doce está diciéndonos...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2a venida del hermano de Foucauld y Acto de las Entradas de la Ciudad Abierta.&lt;br /&gt;
Del hermano Foucauld, de su pie fundador, del oficio de los abierto en el Sahara, de: juntar oficio y lo abierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finales de diciembre&lt;br /&gt;
Hoja sexta&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Hoja sexta - tiro.jpg|thumb|500 px|center|Hoja sexta - tiro, Ciudad Abierta.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:La Hoja 01b.jpg|thumb|500 px|center|Hoja sexta - retiro, Ciudad Abierta.]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Documentos&amp;diff=1600</id>
		<title>Documentos</title>
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				<updated>2021-04-16T20:35:06Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;div class='columns-sm'&amp;gt;&lt;br /&gt;
{{#ask:[[Categoría:Documento]] &lt;br /&gt;
|? Imagen&lt;br /&gt;
| format = template&lt;br /&gt;
| template = Ficha Documento&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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				<updated>2021-04-16T20:34:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;div class='columns-sm'&amp;gt;&lt;br /&gt;
{{#ask:[[Categoría:Documento]] &lt;br /&gt;
|? Imagen&lt;br /&gt;
| format = list&lt;br /&gt;
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}}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Documentos</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;div class='columns-sm'&amp;gt;&lt;br /&gt;
{{#ask:[[Categoría:Documento]] &lt;br /&gt;
|? list&lt;br /&gt;
| format = template&lt;br /&gt;
| template = Ficha Documento&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1597</id>
		<title>Agua y luz</title>
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				<updated>2021-04-16T20:31:15Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: /* Página 15 */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 3=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 5=&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 7=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 9=&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 11=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 13=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 15=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 17=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 19=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 21=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1596</id>
		<title>Agua y luz</title>
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				<updated>2021-04-16T20:28:18Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: /* Página 1 */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 3=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 5=&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 7=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 9=&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 11=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 13=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 15=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 17&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 21&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1595</id>
		<title>Agua y luz</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1595"/>
				<updated>2021-04-16T20:27:32Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: /* Página 7 */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 3=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 5=&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 7=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 9=&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 11=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 13=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 15=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 17&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 21&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Agua_y_luz&amp;diff=1594</id>
		<title>Agua y luz</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: /* Página 1 */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 3=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 5=&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Página 7=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 9&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 11&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 13&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 15&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 17&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 21&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: Página creada con «{{Documento |Título=Agua y luz |Imagen=Agua y luz 01.jpg |Autor=Godofredo Iommi |Tipo de Documento=Inédito |Ciudad=Viña del Mar |Fecha=1976 |Notas=Manuscrito en cuaderno...»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Agua y luz&lt;br /&gt;
|Imagen=Agua y luz 01.jpg&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Inédito&lt;br /&gt;
|Ciudad=Viña del Mar&lt;br /&gt;
|Fecha=1976&lt;br /&gt;
|Notas=Manuscrito en cuaderno de notas, escritura en tinta azul.&lt;br /&gt;
Obsequio de Cristián Álvarez, arquitecto UCV 1978; encontró el cuaderno en el lugar donde se construía el cementerio, nunca se lo devolvió a Godo; en 2020 nos envía la digitalización de las páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se transcribe el texto en bruto, respetando las separaciones del manuscrito; algunas veces se corrige la ortografía; se mantienen las mayúsculas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=Página 1=&lt;br /&gt;
No sé qué significa iluminar o abrir un pozo a la luz, hasta este momento no se sabe&lt;br /&gt;
pero&lt;br /&gt;
lo que revela siempre una excavación, un pozo es un fondo, fondo de la tierra que es lo contrario de la opaco, revela el cielo&lt;br /&gt;
entonces&lt;br /&gt;
El descubría de la luz la oscuridad profunda&lt;br /&gt;
así&lt;br /&gt;
El gobierno del agua y de la luz cobran otra dimensión&lt;br /&gt;
mas&lt;br /&gt;
Por la dificultad pareciera que hemos sabido encontrar pero no buscar&lt;br /&gt;
o quizás&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p.3&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agua y la luz nos cierran por el aire, entonces más que sacar la tierra para buscar el agua que está escondida, es llevar el aire a esa agua&lt;br /&gt;
¿Cómo? Pues&lt;br /&gt;
El signo de luz no es luz, es vida en la ciudad como los demás signos del fuego, del agua.&lt;br /&gt;
Esa luz que contiene un pozo ciego me la imagino como la luz que hace ver a un ciego pero no la realidad que hiere los ojos.&lt;br /&gt;
¿entonces&lt;br /&gt;
La búsqueda no es sino con el encuentro, pero en este caso, la luz hará de la búsqueda una realidad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 5&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas veces&lt;br /&gt;
El oído refleja el mar&lt;br /&gt;
y del mismo modo&lt;br /&gt;
la profundidad como imagen es semejante a la fertilidad como bien por su ambigüedad&lt;br /&gt;
porque tal&lt;br /&gt;
Es, a la manera de construir torres hacia las profundidades del mar para reencontrarnos con la tierra.&lt;br /&gt;
¿Ese&lt;br /&gt;
es el reflejo del espíritu de la fuerza interior?&lt;br /&gt;
Y sin embargo&lt;br /&gt;
No es verdad que las cosas reflejan la luz, la luz está detrás de todos y cuando uno parte las cosas sale de distintas formas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 7&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y&lt;br /&gt;
En el suelo la luz escurre entre la sombra. Arriba el agua escurre entre las nubes. Agua y luz son esquina, se encuentran siempre&lt;br /&gt;
Brilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así&lt;br /&gt;
Sólo la poesía es digna de fe.&lt;br /&gt;
Y aquí, aquí delante&lt;br /&gt;
Se trata de un pozo para buscar agua&lt;br /&gt;
que ha quedado ciego por la falta de esta. Se produce entonces un acto de transformación de pasar de un pozo donde se busca el agua a un pozo donde se busca la luz &lt;br /&gt;
porque&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 9&lt;br /&gt;
Cuando construimos tenemos una gran tendencia a la vertical, el agua siempre la controlamos en altura, de pronto cuando la buscamos se nos revela otro tipo de vertical que tiene una homogeneidad de luz contraria a la que origina la arena. Al ver ambas aparece el horizonte&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
enseguida&lt;br /&gt;
De la oscuridad del pozo brota la luz&lt;br /&gt;
— Perdón&lt;br /&gt;
Me he quedado pensando en estos pozos.&lt;br /&gt;
Para mí representan la fe, la esperanza y que tal vez de la Ciudad Abierta depende la caridad que habrá que ponerle&lt;br /&gt;
¡claro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 11&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pozo se alumbra desde fuera hacia adentro, por eso que no salió agua y estamos acá.&lt;br /&gt;
¿Tal vez&lt;br /&gt;
Una acción para saber si efectivamente habría agua a mayor profundidad, luego de eso una acción para tapar los dos pozos abierto y tercero&lt;br /&gt;
en caso de que no hubiera agua&lt;br /&gt;
traer agua arriba a partir de la electricidad?&lt;br /&gt;
No&lt;br /&gt;
El agua es el secreto que la tierra no siempre revela. La poesía hace que la luz como Narciso se mire en las entrañas de la tierra&lt;br /&gt;
y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 13&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque en el misterio del agua está la luz hay que revelarlo, la revelación de luminosidad&lt;br /&gt;
esta, la que&lt;br /&gt;
regala un juego de brillos a una lejana, profunda y oscura, como cuando al agua se le da luz y se hace cristalina&lt;br /&gt;
ya que&lt;br /&gt;
Si no hay agua en el pozo aparece la luz que también es una forma de vida&lt;br /&gt;
y enseguida, luego&lt;br /&gt;
Cuando se hace a la tierra reflejo&lt;br /&gt;
se refleja lo que va de la luz sensible a la luz anterior o gracia&lt;br /&gt;
¿Pero, de qué modo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 15&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cuando la tierra, ella misma se abre para convertirse en un espejo&lt;br /&gt;
al igual que una persona que tiene ojos.&lt;br /&gt;
¿Se miran dos pozos de agua en un túnel de luz?&lt;br /&gt;
— ah,&lt;br /&gt;
me acordé de algo que dice Amereida&lt;br /&gt;
que es que el don para mostrarse&lt;br /&gt;
equivoca la esperanza&lt;br /&gt;
como quien...&lt;br /&gt;
(Bueno Godo después de mucho pensarlo&lt;br /&gt;
el sol sale por las antípodas)&lt;br /&gt;
Sin embargo&lt;br /&gt;
El agua no está en el seno de la tierra, no hay que buscarla allí, ella brota y se la puede ayudar a que brote. Lo que el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 17&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
agua tiene son caminos, incluso desde el seno de la tierra. La luz en cambio está en el seno de la tierra, y en el seno de toda cosa. Los pozos son ojos sin párpados, siempre abiertos como los ojos de los peces.&lt;br /&gt;
De todos modos&lt;br /&gt;
Supongo que las cosas están como cerca del agua, del fuego y de la luz&lt;br /&gt;
Sí, siempre,&lt;br /&gt;
Esto es como el Alfa y Omega, el problema es saber cuándo el alfa está abajo y omega arriba.&lt;br /&gt;
En todo caso ambos son principio y fin incluidos en el mismo conjunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es increíble que algo sin esperanza se convierte en la luz.&lt;br /&gt;
Algo que como no era de repente apareció. Se transformó en algo más importante que no era agua sino luz y esperanza&lt;br /&gt;
por eso&lt;br /&gt;
Ahí en el pozo el vértigo desaparece cuando uno se acostumbra y a la segunda mirada lo nefasto es lo contrario de lo nefasto&lt;br /&gt;
Pero por debajo de todo&lt;br /&gt;
¿Sabe? Me impresiona lo misterioso que es buscar agua; con este acto ya da lo mismo encontrarla o no&lt;br /&gt;
claro, en verdad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 21&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que la gran familia de la Ciudad Abierta ha sabido mantener su fe en el agua y la luz, obtendrán su objetivo. Es maravilloso ver cómo se reúnen todos en la esperanza de encontrar la claridad del agua.&lt;br /&gt;
Sí, así&lt;br /&gt;
la luz aparece regalo, como&lt;br /&gt;
la música del silencio&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Licencia ==&lt;br /&gt;
{{CopyrightAmereida}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
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		<title>Pindare Olympiques</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et-vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est ''de tous'', et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans l'île des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis à nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors l'air libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d'être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui, réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité ''existe'' en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d'où la piété s’étend et ouvre l’accueil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d'autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’''Hermandad de la Orquidea'' l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le côté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle mélancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète ''et précise situation poétique''. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaissent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L'Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plus il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L'inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L'incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage ''Un''. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit ''est depuis ici'', concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Hölderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son ''agora''. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans la dite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le film. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le ''Mauco'' de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derrière l’océan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le ''Journal officiel'' se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Pindare_Olympiques&amp;diff=1335</id>
		<title>Pindare Olympiques</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Pindare_Olympiques&amp;diff=1335"/>
				<updated>2019-10-03T20:23:49Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et-vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est ''de tous'', et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans l'île des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis à nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors Fair libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d'être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui, réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité ''existe'' en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d'où la piété s’étend et ouvre l’accueil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d'autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’''Hermandad de la Orquidea'' l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le côté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle mélancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète ''et précise situation poétique''. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaissent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L'Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plus il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L'inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L'incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage ''Un''. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit ''est depuis ici'', concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Hölderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son ''agora''. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans la dite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le film. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le ''Mauco'' de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derrière l’océan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le ''Journal officiel'' se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Pindare_Olympiques&amp;diff=1334</id>
		<title>Pindare Olympiques</title>
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				<updated>2019-08-27T20:16:46Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et-vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est ''de tous'', et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans l'île des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis à nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors Fair libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d'être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui, réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité ''existe'' en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d'où la piété s’étend et ouvre l’accueil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d'autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’''Hermandad de la Orquidea'' l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le côté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle mélancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète ''et précise situation poétique''. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaissent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L'Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plus il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L'inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L'incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage ''Un''. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit ''est depuis ici'', concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Hölderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son ''agora''. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans ladite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le film. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le ''Mauco'' de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derrière l’océan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le ''Journal officiel'' se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Pindare Olympiques</title>
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				<updated>2019-08-27T20:10:03Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et-vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est de tous, et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans l'île des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis à nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors Fair libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d’être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui, réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité existe en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d'où la piété s’étend et ouvre l’accueil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d'autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’Hermandad de la Orquidea l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le côté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle mélancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète et précise situation poétique. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaissent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L'Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plus il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L'inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L'incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage Un. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit est depuis ici, concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Hölderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son agora. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans ladite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le film. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le Manco de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derrière l’océan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le Journal officiel se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Pindare_Olympiques&amp;diff=1330</id>
		<title>Pindare Olympiques</title>
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				<updated>2019-08-19T16:16:26Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et-vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est ''de tous'', et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans l'île des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis à nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors Fair libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d’être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui,réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité ''existe'' en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d’oü la piété s’étend et ouvre l’accüeil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d’autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’''Hernandad de la Orguidea'' l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le cóté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle melancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète ''et précise situation poétique''. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaiss ent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L’Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plüs il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L’inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L’incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage ''Un''. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit ''est depuis ici'', concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Holderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son ''agora''. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans ladite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le fllm. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le ''Manco'' de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derriere l’ocean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu-­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le ''Journal officiel'' se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Pindare_Olympiques&amp;diff=1329</id>
		<title>Pindare Olympiques</title>
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				<updated>2019-08-19T16:13:20Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{Documento&lt;br /&gt;
|Título=Pindare Olympiques&lt;br /&gt;
|Imagen=Pindare-Olympiques-portada.png&lt;br /&gt;
|Autor=Godofredo Iommi&lt;br /&gt;
|Tipo de Documento=Artículo&lt;br /&gt;
|Edición=Revue de Poésie Nº 40, pp. 152-172, Éditions Ducros.&lt;br /&gt;
|Ciudad=Bordeaux&lt;br /&gt;
|Fecha=diciembre 1969&lt;br /&gt;
|Notas=El documento corresponde a una versión digitalizada del original que nos facilitó Oscar Andrade; la edición anota a la entrada: « Que ce numéro soit dédié à la mémoire de notre ami Henri Tronquoy ». Al final de la edición se lee el equipo de la revista: « Fait par : Jacques Bontemps, Barbara Cassin, Christos Clair, Robert Davreu, Michel Deguy, Claude Dupont, François Fédier, Dominique Fourcade, Alain Huraut, Godofredo Iommi, Patrick Levy, Jorge Perez-Roman ».&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
Trois moments. L’impossibilité prévue d’une date ; la valeur propre de cette même date. La naissance d’une architecture ; la transparence ou la latitude de A. C. L’acte philosophique, F. F. a pleine vue. Tu ne peux pas imaginer avec quel soin (sans gravité, distrait) je collais au jour 20. La date est arrivée de la-bas ; attachée au foyer poétique précis qui s’est ouvert un jour pour nous en Phalène (Dichtermut, le « lieu », etc.) et dans la ''Revue de poésie'', née dans cette lumière (le premier numéro), en plus du secret qui par cette voix nous a touchés tous, chacun a sa manière. Participer ici du va-et- vient d’un jeu et (anti-jeu) que nous faisons a 70, et tacher (presque par instinct) de ne pas s’égarer dans l’accès d’un millier de faits pratiques mêlés. Effroi, fatigue, rage, désolation étaient inutiles. Plus vains encore mon enthousiasme, mes fictions intelligentes, ma naïveté, ma flexibilité. Inutile tout ce qui semblerait dépendre de soi-même, de sa volonté, de sa plus ou moins grande aptitude et force. Et tout cela pourtant inclus, comme ce qui est ''de tous'', et rien de cela n’étant cause directe ou indirecte de rien. C’est tellement difficile de ne pas penser en causalités, que le seul soupçon d’une telle réalité nous paralyse. Mais a chaque pas, le chemin s’ouvrant, cet artifice mental se défait pour nous indiquer non que cela n’existe pas mais la simplicité qui se cache définitivement.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Petit a petit la date s’est convertie en clef. Elle s’est presque endurcie, devenue superstition. Rien du prévu ne s’est accompli. La date est advenue par elle-même. La date a été tenue, même sans lieu ni terre. Dans la dissolution de ce qui était attendu, culmination de mois de tensions, d’excuses, de travaux, se sont produits deux faits : l’arrivée soudaine de F. F. qui a empêché toute annulation, et l’apparition de la date par elle-même sans dépendance a rien de ce qui était prévu ou planifié autour d’elle. La date s’est déroulée, dans File des oiseaux, un rocher recouvert de guano, avec des oiseaux morts éparpillés, avec la grotte des pingouins. Quand F.F. a lu qu’un lieu n’est pas un lieu, la parole, presque inaudible d’innocence, décrivait, c’est-a-dire défaisait, elle laissait tout a sa place, mis a nu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans ces moments, le jour avant, j’en ai fini avec E. Tout est possible sauf la mauvaise foi poétique dans le jeu poétique. Quand quelqu’un est vaincu par son propre alambic où ses imaginations (fantaisies) se prennent pour les « lois de la troisième réalité », et qu’il devient avec avidité son propre hypocrite déguisement en victime, alors Fair libre le décompose en sa « vérité », et a partir de ce moment, jusqu’a Dieu sait quelle détransmutation, il cesse d’être avec nous. Ainsi E. Inutilement on pensera aux facteurs psychologiques, etc. II ne s’agit pas de cela. La réalité c’est que pendant que je m’écroulais face a la date déjà presque inutile, E. décida, (je dis bien décida) de me suspecter de tricheries poétiques. Je l’ai presque giflé. Mais lui,réalisant sa décision, le premier jour de notre rentrée dans le terrain, pendant la soirée, se cachant derrière la boisson et l’obscurité avec un langage de la pire espèce, littérateur, il introduisit dans le champ de l’acte poétique les ressentiments intolérables. J’ai vu et su son action.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La virginité ''existe'' en poésie. Tout s’use, se perd, se rencontre, se fond, se jette. II n’y a pas de relation qui soit intouchable, sauf ce rien laisse(r) intouché. Cette intouchabilité, amour, distance d’oü la piété s’étend et ouvre l’accüeil, éjecte celui qui ne la reconnait pas. De la l’absence de subjectivismes, et par la d’objectivisme, dans la poésie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les uns appellent cela transcendance, d’autres lumière de l’être, d’autres harmonie, etc. : la « virginité », comme, il y a plus de 30 ans, l’''Hernandad de la Orguidea'' l’appela, face a « la tache innocente et dangereuse » de Hölderlin, ne se donne, ne se change, ne se négocie, ne se troque, ne se viole. Elle est le jeu rigoureux de la liberté. Cela peut paraitre implacable, mais ne l’est pas. Elle demande les épaules de tout, — le cóté invisible de n’importe quelle instantanéité. Elle est intouchable, non par prohibition ou difficulté invincible, mais simplement parce qu’elle n’a pas de toucher. Elle-même ne peut pas se perdre ; elle est l’éther de Hölderlin. De tous et pour tous, elle n’additionne jamais puisqu’elle n’opère pas. Personne ne peut la perdre. De la qu’il n’y a pas d’imaginable violence assassine. Elle est la transgression même ; jamais les transgressions. Dans ce sens E. ne peut rien faire. Mais quand, usurpant son point de vue comme si on pouvait l’occuper, on croit savoir et pouvoir rejeter ce qu’elle n’est pas, qu’est-ce qui se passe ? Rien. L’usurpation ne tient pas. Ainsi apparait E. sous la date ; date qui s’est déplacée de tout ce qui était prévu, qui n’a pas aboli ce qui était voulu, mais a excédé toutes les suffisances pour se manifester libre de la dépendance imaginée.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le 20 s’est fait de lui-même, pour son propre compte. Dans la houle melancolique nous tenant en dehors de ce qu’on aurait voulu. il a étendu sa douceur. Les télégrammes sont arrivés, paroles réelles de là-bas. Nous traversions la mer en bateaux parmi des bandes d’oiseaux. « Ceints par les eaux » littérale­ment, nous nous sommes rejoints, et le poète qui nous convoque fut entendu. Ainsi subitement s’est levée une autre façon (?) de s’orienter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J’ai vu naître ces choses. Je te raconte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous étions dispersés sur les deux niveaux de l’île blanchie en grande partie. La terre au fond. Sur la rive un groupe agitait des grands chiffons auxquels nous répondions, séparés par la mer. Après un certain temps, dans une partie basse, nous nous sommes réunis. Là je parlais. Je les avais portés jusqu’à cette limite. L’accès à la terre que j’attendais ne se produisit pas. La poésie, ce jour-là, touchait cette limite. Lieu; « formule » ; tout si pleinement réel, là, ainsi. Savoir que la limite n’est pas l’infranchissable, mais l’avènement de ce qui s’ouvre. Que l’ou­verture est latitude. Là, je rends le don que j’avais demandé il y a deux mois! Je m’écarte. Je me cache pour me permettre quelques larmes ; au retour j’apprends que les autres ont parlé. Ils ne savaient quoi faire. Alberto réordonnait l’orientation. Il fallait situer dans cette île les points d’orientation pour la terre. Dans un certain désarroi on lui demande de signaler. Alberto quelque peu surpris, et dans une fatale distraction, dit : « Ici » Tous se regardent sans comprendre. « Ici », répète Alberto. Les quatre signes que nous portions (des lampes avec des voiles accrochés de différentes couleurs) se sont réunis là. « Ici soit » — le lieu qui n’est pas un lieu. Rien à voir, alors, avec les « directions » (les quatre points cardinaux connus). Rien à voir avec les « fonctionnalismes » climatiques ou solaires. Le lieu qui n’est pas un lieu. le point (pour l’appeler de quelque façon connue) ; qui n’est pas au centre d’une périphérie, qui n’établit pas à partir d’une superficie des hauts et des bas ou des directions. Il surgit d’une concrète ''et précise situation poétique''. La date, le 20, qui nous touche là-bas et ici et aussi tant d’autres partout, cette date qui-s’écarte du pré-vu, justement se faire d’elle-même, catalyse son élémentarité sans pareil (virginité, latitude).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
« Ici a été dit... » Serait-ce le sens de la parole « Nord » dans sa signification seconde ? Ainsi émerge l’initiation ; la trace. Quelle raison de plus pour donner raison du fait? La justesse est difficilement pensable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cher J., maintenant, peu à peu apparaiss ent les trous que Alberto faisait en pleine Pampa de Patagonie pendant L’Amé­reide, Je me souviens de notre désarroi là-bas. Tant d’efforts, tant de tensions, Enfin dans la plénitude de la mer intérieure, Alberto disait et faisait faire des trous comme un enfant et il nous laissait sans défense, inutiles, Nous l’entourions. Sans plüs il abandonna ce qu’il faisait. Il sort en courant par le chemin en donnant des lieux. Et nous agissons. Mais face à la supposée horizontalité nous ne savons plus que faire des verticales. Face aux sans-chemin, le chemin tracé. L’inapparence de donner à l’horizontalité son propre sens, enfouie en elle-même ... L’incli­naison pour la voir (ce trou comme la lecture des traces) qui faisait de ce sol un ciel à explorer et à étendre. L’incroyable anticonventionnalisme que l’acte si simple d’Alberto a découvert nous a laissés dehors. Je n’ai jamais parlé de cela. Aujourd’hui je le fais. Je l’ai vu renaître dans l’île. Ainsi, simplement, simple. Quatre points cardinaux? Non ! Mais pas davantage ''Un''. L’un est fonction des autres. Simplement : ce qui a été dit ''est depuis ici'', concrètement. Je ne peux pas dire ce que c’est. Un mode d’apparition qui redonne la mer, les nuages, les oiseaux, les êtres humains. Et à partir de l’acte de hisser les voiles, de la chance visible derrière quelques rochers blancs depuis la terre, jusqu’à ouvrir la terre, ainsi naissent les architectures.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le jour après nous allons au terrain. La menace de celui qui ne veut pas nous le donner subsiste. Mais J. qui a la charge de la réforme urbaine au Chili est disposé à nous aider. Le décret peut passer. Mais encore... On me charge du déjeuner. Je passe la matinée à cela. J’arrive au terrain, dans un bosquet de pins. Tout le monde arrive, fatigué, avec soif. On étend les nappes, on sert. Mais avant nous écoutons Holderlin. Et on mange, et on boit. Depuis très tôt le matin tous travaillent.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beaucoup de gens ont peur de nous. Les partis politiques, en sourdine restent sceptiques et ils attendent notre échec. L’université vacillante est contre. Les pères et les tantes contre. Avec prudence nous avançons sans arrêt. La loi d’urbanisme établit que ce lieu du terrain est réservé aux futures récréations (loisirs). On avait pensé demander une autre destination puis­qu’on ne pouvait pas l’habiter. Mais je recueille la désignation. D’autre part A. sait aussi bien que moi que l’habitation n’a jamais donné une architecture (le « problème habitationnel » ). Une ville ne finit pas, mais commence, par son ''agora''. Mais nous ne savons pas ce que c’est que l’agora ; celle d’aujourd’hui bien sûr. Dans ce carrefour est mort l’élan de Le Corbusier. Le « cœur » de la ville n’a jamais été et ne pourra pas être la simple réunion d’activités différentes. Le cœur est beaucoup plus qu’un organe. Cette « ville ouverte » commence avec son agora. Mais vie, travail et études sont en vérité la ré-création même. L’agora, nous disons donc, sera située aux bords. Non dans ladite « terre ferme » ; elle sera dans le grand sable et la mer. Il n’y a déjà plus de valeur d’en haut ou d’en bas, seulement réalité émergeante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous considérons le décret. Permission pour des clubs, auberges, hôtels, campings, activités culturelles, sports. Nous traduisons : logements, théâtres, tribunes, forêts, chemins, œuvres (ce qui a été jadis des statues et des fresques). Cénotaphes d’un usage réel (celui de Henri sera tribune par ex, ainsi les morts seront parmi les vivants). Et les campements seront des ateliers. Notre industrie sera audacieuse. Nous ferons même des automobiles, les moteurs compris ; sans requérir de concentrations. Non, nous ne voulons plus changer la désignation du terrain. Nous confirmons un destin : la récréation. Mon cher, je reste dans la partie haute du terrain à filmer. Je descends. J’arrive aux sables. Toujours tournant le fllm. Les sables dévorent l’œil, on ne voit rien. A chaque pas tout se cache. Je rencontre quelqu’un et je demande: où est l’agora ? « Derrière cette dune », répond-il à moitié sceptique : j’y vais. Tellement proche du chemin... Je grimpe, j’arrive à une petite colline séparée par une petite vallée et sur l’autre colline quelques-uns travaillaient avec Claudio et Fabio. Il y a deux trépieds de bronze placés à 7 mètres de distance l’un de l’autre. Je suis désorienté. Je demande. F., plein de ses infinies pudeurs, transmet le mot de A. : l’agora n’est pas ponctuelle. Elle remplit un long et large se-donner (comme un parcours de multiples situations). Il faut déployer ce lieu. Regardant vers l’arrière, la montagne, le ''Manco'' de 3500 mètres de hauteur ; et là les pins. Regardant vers la mer la plus large ouverture on voit les deux villes (Concon et Quinteros). En face il y a deux collines assez petites. Entre elles on voit l’île. A. y trace un fjord. La mer rentrera et sera accueillie et pas seulement bordée ou pénétrée. D’un autre côté on sème. On plante cent arbres. L’agora est tout. Elle sera parmi les arbres, les chemins, près de la mer ; au-delà de la voie ferrée qui traverse la dune. Et de ce côté-ci de la voie ferrée jusqu’au chemin. Et entre les deux collines on voit les voiles qui hier furent hissées dans l’île. A partir de ce moment sous une tente, sans arrêt, les gens de l’atelier d’A., la « Bottega », travaillent sur place dans les sables. Je descends vers la mer, il y a deux kilomètres de dunes. Je regarde en passant ceux qui plantent la forêt du rien. Je m’approche des collines qui s’ouvrent comme des bras d’une fourche. En ce moment le soleil se couche entre les deux. Je me retourne, la lune vient de sortir derrière El Manco, pleine lune. Un axe incroyable traverse le terrain. La lune derrière la montagne, face au soleil derriere l’ocean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce n’est pas un spectacle, c’est le tracé d’une ville qui se fait à partir de cet instant, sol à sol. Tu comprends ? Je ne sors pas de mon étonnement. L’architecture : mettre ou soutenir la et ainsi l’ARCHEE. La terre advient à pleine vue. Le sable réduit les perspectives, annule les distances. Le cœur n’est pas ponctuel. Les cardinaux ne sont pas quatre. Le point n’est pas une référence à un autre de même nature. Je vais le soir venu chercher de la nourriture, toujours en tournant le film, lié à cette tâche. Nous revenons. Nous avançons seuls, en écoutant le mugissement de la mer. On se regarde préoccupé ; le Chili est pays de tremblements de terre. On monte les dunes. Le photographe s’avance, il disparaît. Je retourne agité. Il m’ap­pelle. Je cours. Entre les trépieds une longue longe de bronze chante. Pour les lunes et les étoiles. Je reste seul. Les autres sont réunis au fond des dunes autour d’un feu. Je pleure, mon vieux. Je reste doucement éloigné. Tout est tellement sans importance. Pareil aux naissances. La voix du chant se module, se tait, recommence, s’en va. Ni signes, ni sculptures, ni bâti­ments, ni poèmes, une autre réalité où ceux-ci luisent, se dénu-­dant à nouveau. Claudio part à Buenos-Aires pour faire sa dernière exposition. Il a dit: « Je m’installerai dans la ville ouverte. En avant. Maintenant je sais que toute dichotomie n’a pas de sens. » Moi... ? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant-hier la loi est sortie. Incroyable, mon cher, le ''Journal officiel'' se trompait de date, il a fallu le refaire. On avait mis comme date le 30 mai au lieu du 30 mars. Mais mainte­nant il y a statut. Alors le prochain jeudi nous nous rappro­chons de la réalité juridique du terrain. Moi... ? Bien ! Je rentre à la Bottega d’Alberto. La poésie sera pour moi là, dans le grand métier de l’architecture.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
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		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
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				<updated>2019-08-16T20:19:40Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Acto&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
¿Tiempo de suerte en los cambios difíciles?&lt;br /&gt;
¿Sabemos atenuados los destellos del iluminado fondo terso de los rostros?&lt;br /&gt;
Poco importa&lt;br /&gt;
al fin y al cabo los residuos moran en nuestra historia&lt;br /&gt;
durante una tarde no lejana amaneciendo en tus sueños&lt;br /&gt;
mientras el mar te cuidaba todavía&lt;br /&gt;
dijiste&lt;br /&gt;
con esa voz comprometida en otras vidas imaginarias&lt;br /&gt;
enlazar las llanuras que repletan el hueco &lt;br /&gt;
de los universos &lt;br /&gt;
incluir las fuerzas macrocósmicas&lt;br /&gt;
las magnitudes tiernas y feroces&lt;br /&gt;
con que la materia forma mundos&lt;br /&gt;
un lazo apenas audible	leve como viento de orilla &lt;br /&gt;
permanece incrustado más allá de mis humanas memorias&lt;br /&gt;
“y hasta en el más oculto recodo abunda un aroma fantástico que quiebra todos los planes&lt;br /&gt;
y las apuestas malditas que corrompen el futuro&lt;br /&gt;
en la frontera delicada los hechos sucumben de pronto&lt;br /&gt;
así volveríamos a conocernos&lt;br /&gt;
desde antes de antes&lt;br /&gt;
¿cuántas veces he sido derrotado?&lt;br /&gt;
tantas he perdido los hilos de Ariadna &lt;br /&gt;
agraciados sobre las salidas&lt;br /&gt;
a merced de los monstruos toda cuenta dice&lt;br /&gt;
las crueldades que nos aguardan &lt;br /&gt;
no han de saberse&lt;br /&gt;
porque semejante estremecimiento &lt;br /&gt;
sería mortífero&lt;br /&gt;
porque no existe el futuro&lt;br /&gt;
sólo el presente&lt;br /&gt;
he ahí a pesar de los extravíos&lt;br /&gt;
las partidas hacia la maravilla&lt;br /&gt;
entre la tensa bruma de la sorpresa&lt;br /&gt;
la espera en dulce cautela&lt;br /&gt;
prendida como el hueco apenas&lt;br /&gt;
&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fotografías: Julián Ortiz ©Museo Chileno de Arte Precolombino&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1327</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1327"/>
				<updated>2019-08-13T21:51:34Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Acto&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fotografías: Julián Ortiz ©Museo Chileno de Arte Precolombino&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1326</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1326"/>
				<updated>2019-08-13T21:50:56Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Acto&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
Fotografías: Julián Ortiz ©Museo Chileno de Arte Precolombino&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1325</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1325"/>
				<updated>2019-08-13T21:50:26Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Acto&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;---&lt;br /&gt;
Fotografías: Julián Ortiz ©Museo Chileno de Arte Precolombino&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1324</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
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				<updated>2019-08-13T21:46:54Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Acto&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: User created page with UploadWizard&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
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{{Information&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=={{int:license-header}}==&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
This file was uploaded with the UploadWizard extension.&lt;br /&gt;
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[[Categoría:Uploaded with UploadWizard]]&lt;/div&gt;</summary>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
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|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición [http://www.precolombino.cl/museo/noticias/sheila-hicks-la-artista-textil-mas-importante-del-mundo-llega-al-museo-precolombino/ «Reencuentro»] que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos [[Carlos Covarrubias]], [[Ana María Ruz]] y [[Manuel Sanfuentes]], Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por [[Marcelo Araya]] para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: [[Michel Deguy]], [[Claudio Girola]], Sheila Hicks, [[Godofredo Iommi]], [[Robert Marteau]], [[Gerardo Melo Mourão]], [[Francisco Mendez-Labbé]], [[Jorge Perez-Roman]], J. Prat Gay, [[Edison Simmons]], [[Henri Tronqouy]], [[Enrique Zañartu]]».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. [[Jaime Reyes]] se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-03.jpg|thumb|600px|center|Grupo Ciudad Abierta junto a Sheila Hicks.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
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&lt;hr /&gt;
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|description={{es|1=Hilo y poema}}&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=={{int:license-header}}==&lt;br /&gt;
{{licensing|generic}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
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|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
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|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición «Reencuentro» que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos Carlos Covarrubias, Ana María Ruz y Manuel Sanfuentes, Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por Marcelo Araya para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: Michel Deguy, Claudio Girola, Sheila Hicks, Godofredo Iommi, Robert Marteau, Gerardo Melo Mourao, Francisco Mendez-Labbé, Jorge Perez-Roman, J. Prat Gay, Edison Simmons, Henri Tronqouy, Enrique Zañartu».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con [[David Jolly]] recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. [[Miguel Eyquem]], Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. Jaime se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1319</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
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				<updated>2019-08-13T21:29:55Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición «Reencuentro» que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|600px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos Carlos Covarrubias, Ana María Ruz y Manuel Sanfuentes, Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por Marcelo Araya para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de ''Ode a Kappa'', Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: Michel Deguy, Claudio Girola, Sheila Hicks, Godofredo Iommi, Robert Marteau, Gerardo Melo Mourao, Francisco Mendez-Labbé, Jorge Perez-Roman, J. Prat Gay, Edison Simmons, Henri Tronqouy, Enrique Zañartu».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con David Jolly recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. Miguel Eyquem, Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. Jaime se le acercó y se sentaron juntos, Filipa Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-02.jpg|thumb|400px|center|Hilos anudados con fragmentos de poema.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
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				<updated>2019-08-13T21:24:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición «Reencuentro» que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|400px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos Carlos Covarrubias, Ana María Ruz y Manuel Sanfuentes, Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por Marcelo Araya para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de Ode a Kappa, Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: Michel Deguy, Claudio Girola, Sheila Hicks, Godofredo Iommi, Robert Marteau, Gerardo Melo Mourao, Francisco Mendez-Labbé, Jorge Perez-Roman, J. Prat Gay, Edison Simmons, Henri Tronqouy, Enrique Zañartu».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con David Jolly recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. Miguel Eyquem, Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. Jaime se le acercó y se sentaron juntos, Sofía Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<title>Archivo:Sheila-01.jpg</title>
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				<updated>2019-08-13T21:21:19Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: User created page with UploadWizard&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;=={{int:filedesc}}==&lt;br /&gt;
{{Information&lt;br /&gt;
|description={{es|1=Sheila en Hospedería de los motores}}&lt;br /&gt;
|date=2019-07-31 11:10:40&lt;br /&gt;
|source={{own}}&lt;br /&gt;
|author=[[User:Florence|Florence]]&lt;br /&gt;
|permission=&lt;br /&gt;
|other versions=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=={{int:license-header}}==&lt;br /&gt;
{{licensing|generic}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
[[Categoría:Uploaded with UploadWizard]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1316</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1316"/>
				<updated>2019-08-13T21:19:47Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición «Reencuentro» que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Sheila-01.jpg|thumb|200px|center|Saludo inicial en la Hospedería de los motores]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos Carlos Covarrubias, Ana María Ruz y Manuel Sanfuentes, Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por Marcelo Araya para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de Ode a Kappa, Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: Michel Deguy, Claudio Girola, Sheila Hicks, Godofredo Iommi, Robert Marteau, Gerardo Melo Mourao, Francisco Mendez-Labbé, Jorge Perez-Roman, J. Prat Gay, Edison Simmons, Henri Tronqouy, Enrique Zañartu».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con David Jolly recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. Miguel Eyquem, Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. Jaime se le acercó y se sentaron juntos, Sofía Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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		<id>http://amereida.cl/index.php?title=Encuentro_con_Sheila_Hicks&amp;diff=1315</id>
		<title>Encuentro con Sheila Hicks</title>
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				<updated>2019-08-13T21:15:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Florence: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Acontecer&lt;br /&gt;
|Nombre=Encuentro con Sheila Hicks&lt;br /&gt;
|Fecha=2019/07/31&lt;br /&gt;
|Imagen=48442137622 2e070a4221 o.jpg&lt;br /&gt;
|Lugar=Ciudad Abierta&lt;br /&gt;
|Tipo de Acontecer=Encuentro&lt;br /&gt;
|Extracto=Visita de la artista Sheila Hicks junto al equipo del Museo Chileno de Arte Precolombino.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El miércoles 31 de julio nos visitó la artista Sheila Hicks junto a Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en donde el jueves 8 de agosto se inauguró la exposición «Reencuentro» que exhibirá sus trabajos junto a una selección de textiles e hilos precolombinos de los fondos del museo hasta ahora no expuestos. Les acompañaban sus nietas Juliette y Louise Zañartu, su asistente Luz Moreno y la curadora de la muestra Carolina Arévalo; del equipo del museo también vinieron Paloma Cintolesi, gerenta general; Paulina Roblero, jefa de comunicaciones y públicos; Oriana Miranda, periodista; Julián Ortiz, fotógrafo; y Tiare Galaz, productora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les recibimos a las 11 de la mañana de un día frío y semi soleado; estábamos Carlos Covarrubias, Ana María Ruz y Manuel Sanfuentes, Floro. Fuimos a la Hospedería de los motores a tomar un café y sentarnos un rato mientras nos re-conocíamos. El último encuentro que tuvimos con Sheila fue el 2013 en su taller, en el 3  de la Cour de Rohan, en París; Floro llevaba a Sheila un pellón de lana de Cauquenes, expresamente encomendado por Marcelo Araya para ella; él junto a un Taller de Diseño de la e[ad] prepararon el montaje de la exposición de la Ciudad Abierta en la XXXª Bienal de Arte de Sao Paulo 2012, realizada en el edificio diseñado para tal propósito por Oscar Niemeyer. Sheila Hicks exponía su trabajo al lado nuestro; en uno de sus cuadernos expuestos se podían leer los recortes del poema de una phalène; Sheila participó del grupo parisino del acto poético y la phalène: palabra y acción –la edición de Ode a Kappa, Revue de Poésie nº 80, mayo 1965, es una bella muestra de la filiación entre las artes, la poesía y el espacio editorial; como un colofón, se lee: «hecha por: Michel Deguy, Claudio Girola, Sheila Hicks, Godofredo Iommi, Robert Marteau, Gerardo Melo Mourao, Francisco Mendez-Labbé, Jorge Perez-Roman, J. Prat Gay, Edison Simmons, Henri Tronqouy, Enrique Zañartu».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitamos juntos el Confín y la biblioteca, con David Jolly recorrimos la Hospedería del banquete; pasado el mediodía llegamos a la vega al pie de las dunas donde nos esperaban los demás y muchos huéspedes, ya dispuestos naturalmente en círculo dejando en su interior un gran vacío inminente. Miguel Eyquem, Cristián Valdés y Juan Pablo Langlois saludan a Sheila como hace 50 años; los dos últimos fueron quienes la recibieron en su primer momento en Chile durante 1957; ella recorrería el país entero, y al año siguiente junto a las fotografías de Sergio Larraín, Sheila expone sus pinturas en el Museo de Bellas Artes de Santiago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el suelo de pasto, Carlos abrió el acto con un saludo para el re-encuentro. Seguidamente, Floro recorrió el interior del círculo trazando hilos amarillos, naranjos, rojos y azules, entre todos los asistentes hasta lograr una inmensa red desde la cual comenzó a leer un poema que traía escrito en una larga cinta de papel, la que iba cortando a medida que pronunciaba cada verso; con el recorte del papel amarraba varios hilos juntos, al mismo tiempo las personas que conformaban ahora la red también reunían los hilos con cintas de color adhesivas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;Sobrevuelan ligeras&lt;br /&gt;
las aves dibujadas entre líneas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
calmas&lt;br /&gt;
devoran el cielo&lt;br /&gt;
cuando desaparecen&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cordial instrumento&lt;br /&gt;
de sus antiguas manos&lt;br /&gt;
una vez sobre la arena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descose la noche&lt;br /&gt;
como un manto&lt;br /&gt;
parpadea cuando llueve&lt;br /&gt;
tierna soledad del otro mundo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y encuentra esa distancia&lt;br /&gt;
en la misma y frágil&lt;br /&gt;
levedad del suelo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vasta lejanía&lt;br /&gt;
que imitan las miradas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
… las aves pasan&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
celeste distracción&lt;br /&gt;
atardeciendo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
luz mortal&lt;br /&gt;
que constela el entendimiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
culta provincia de la ignorancia&lt;br /&gt;
de azar y golpes&lt;br /&gt;
aún no ha sido&lt;br /&gt;
y se desconoce&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ciego eclipse&lt;br /&gt;
cada vez&lt;br /&gt;
cuando hay ocaso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
atados razonamientos&lt;br /&gt;
del alba&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el día se abre&lt;br /&gt;
deshace la memoria&lt;br /&gt;
como una metáfora&lt;br /&gt;
y vuelve a discurrir su cuerpo&lt;br /&gt;
manualmente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y se cruzan al vuelo&lt;br /&gt;
sus firmamentos&lt;br /&gt;
alguna vocación de ir tan lejos&lt;br /&gt;
donde tampoco todavía&lt;br /&gt;
sus manos toca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y arriba aún&lt;br /&gt;
la desnuda y cenital&lt;br /&gt;
pobreza que da curso&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
verdad que ya no tengo&lt;br /&gt;
morada sino todo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
alas que la niebla corre&lt;br /&gt;
fuego latir de su nombre&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a la menor distracción&lt;br /&gt;
sus pasos deja&lt;br /&gt;
huellas dormidas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
vivas canteras&lt;br /&gt;
del piedra a piedra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en la sigla de su transcurso&lt;br /&gt;
anida la inmensidad&lt;br /&gt;
entre sus dedos.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para el final del poema, una trama anudada reemplazaba al vacío. La levantamos sobre nuestras cabezas y caminamos todos juntos hasta dejar a Sheila al centro de todo. Jaime se le acercó y se sentaron juntos, Sofía Elórtegui también se les unió al conjunto; Jaime comenzó a leer los siguientes versos de su poema ''Ancla Polar'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acto seguido, el círculo de personas se fue aplastando y al mismo tiempo la red de hilos se iba anudando hasta conformar un grueso hilo de unos 30 metros; lo tomamos y fuimos con él caminando hacia la Sala de Música, y sobre el suelo exterior de dunas se depositó el gran hilo que habíamos hecho todos para darle forma a este saludo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos un brindis todos juntos y Sheila nos indicaba que su propósito de volver a Chile tenía un carácter cultural, y esperaba que no la consideraran como una momia –aludiendo al Museo Precolombino– porque estaba viva y su propósito era desarrollar un trabajo creativo que diluye la distancia entre artesanía y arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede revisar el trabajo de Sheila Hicks en: https://www.sheilahicks.com/, y su última exposición [https://www.centrepompidou.fr/cpv/agenda/event.action?param.id=FR_R-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f&amp;amp;param.idSource=FR_E-27b1d4efccc4f9fe56a6b046a516fa7f Lignes de vie], en el Centre Pompidou el 2018.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Florence</name></author>	</entry>

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