Palacio Viejo

por Ciudad Abierta en marzo 23, 1973

Se puede habitar en un palacio que cruja según las alternativas atmosféricas o bien se mantenga impasible. Ello ha de ser zanjado por la palabra poética, por un acto de ella, que venga a iluminar el habitar o demorar.
Así mismo el sentido y grado de aislamiento climático y acústico tiene que ser iluminado a partir de una palabra poética que hable de los cuerpos que demoran un palacio. Y uno de la luz; y del sol amigo y enemigo en el interior de un palacio. El que será interna y externamente blanco, debido a la unificación que este color otorga a una forma solitaria que se extiende sobre esos blancos; pintores, escultores, plásticos, pondrán los colores que les parezcan.

O sea el palacio es inmensamente habitable en cuanto espacio que es una extensión y lo que muestra a continuación. Enseguida los actos poéticos entregan aquello que es medible por el cuerpo (que es tradición en el sentido de Amereida).

El palacio busca extenderse al máximo en sus extremos, de suerte que su interior pueda desencadenar un paseo que accede a la vega y a la arena; y que en su medio –medio del paseo- pueda mirar al cielo, desde un hemiciclo amurallado, sin ventanas, a lo vertical, y que también puede salir a un patio que de por si posee un alto pórtico no cubierto, que tiene gradientes, etc y del cual puede subirse a las azoteas, y cada parte del palacio, las cuales van a él y al fin establecer los extremos; entonces fuera del extremo de la arena y de la vega, y estos dos extremos interiores se enfrentan entre sí.
El palacio posee así cuatro extremos, el I, II, III y IV son un régimen de puertas y pequeños pórticos quitasoles. Y los lugares interiores, confiados a su propia dimensión en planta y elevación con tres alturas como se señalo la luz-ventanas y aun la orientación del palacio entero como así mismo la dirección de sus interiores confiados a la propia dimensión, en piezas, cuartos o estancias regulares o irregulares, separadas por tapices-collages etc.
Así mismo aun el piso puede ir descendiendo y con la elevación de la edificación conforme a los desniveles del terreno, pues esencialmente el transito interior del palacio es el tránsito de un desnivel, el del nivel del arenal.
El palacio se forma entonces en el hemiciclo para mirar el cielo, y el pórtico sobre el patio. Dichas formas constituyen superficies por estructuras y recubrimientos de entramados, al modo del ágora de los pinos. Por lo tanto se guía por las mismas preocupaciones de las generatrices, tanto de las en plano como las de su vertical y de su acto de blanquear y el acto poético en que se verifica la dimensión de su forma.

Materialidad y Dimensiones

Como referencia a la construcción del Palacio Viejo se hace referencia al archivo 207 “Palacio Viejo” donde se propone una forma constructiva que en base al registro fotográfico se presenta ahora como un modo de leer la materialidad y construcción de la obra:

“El palacio tiene 350 m2 edificados en un piso que se adapta a las pendientes generales del terreno. La estructura puede ser en eucaliptus y puede llevar todos los pilares que se requiera y si se quiere evitar salvar luces difíciles. Las fundaciones aún pueden ser estudiadas como pilotes que se reponen cada cierto tiempo, por ejemplo, cada tres años en una operación que dure unos 3 días.
Las superficies envolventes pueden ser en planchas metálicas y con el sistema ya visto; por ejemplo: en base a cáscara de arroz, etc. y pared interior construida por cuadros, bajos relieves, etc.
La estructura resistente y los tabiques envolventes pueden ser concebidos como cuerpos rígidos al modo de los muros o como cuerpos flexibles al modo de las velas, por ejemplo, los cuales son muy sensibles no solo a los sismos y vientos, sino que a cualquier acción sobre sus diagonales o tirantes.

De este modo la rigidez o flexibilidad de la construcción es un asunto del acto de habitar.”

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