Sobre su Origen
El encargo inicial, (realizado varios años antes a su construcción) nace a raíz de la necesidad de contar con un recinto capaz de reunir a la totalidad de la Escuela de Arquitectura en la Ciudad Abierta (500 personas). Y que se hace indispensable a la hora de montar una exposición del quehacer de esta escuela, como forma de conmemorar los cuarenta años de su refundación. Obra Conmemorativa de Carácter Público.
Fundamento de la Obra
Esta obra es un claro ejemplo de esto, ya que sus autores postulan que la obra “contiene un acto”, el cual es “(…) habitar el hondo espesor de estas arenas, alcanzadas con el paso difícil y la luz cruda (2)”. Esta cita expone dos conceptos claves en el planteamiento de esta obra. Lugar y Acto.
Aunque la obra se comienza definiéndose desde el concepto de Acto, es el Lugar el que condiciona todos sus fundamentos.
El Acto. Y que se refiere al “sentido” que la obra debe tener. Sentido que nace no de la necesidad o encargo, sino de la relación entre lugar y el habitar (el paso cansino en la arena, bajo la luz cruda, por la convexidad de la duna). La forma de un recorrido dentro de la Ciudad Abierta revela las condiciones del lugar y las formas que al habitarlo cobra esta acción humana. Y esto genera los conceptos por los cuales se irá guiando el espacio arquitectónico al que se quiere llegar.
Descripción de la Obra
Su Geometría.
Se propuso primeramente una retícula regular de rombos de lado a = 5,77…m. (medida resultante inscrita en una distancia perpendicular de 5 metros) y ángulos de 60º.
Sin embargo, por su tamaño, el módulo se redujo a =5,33… m. aplicándosele una deformación transversal, con vértices desde 90º hasta 60º (tensionamiento).
Las diagonales segmentadas avanzan confluyendo, y aumentando su luz: Así todos los rombos son de forma distinta.
La Materialidad
La trama geométrica fue la base para la confección en el taller de una red de cáñamo plástico, como un trazado transportable al lugar.
El terreno tiene un carácter propio, que es su dinámica; el movimiento de la superficie obedece a las leyes del viento y la mecánica de la arena. Así, se trata de un estado de “equilibrio permanente” para quien transita.
La trama se calcula y se compone en una relación de 2 deformaciones, la geométrica de la red y la material de la arena. Alcanzado ese “equilibrio” durante el trazado (que no fue estacado, sino siempre sostenido por los alumnos), aparece la orientación entre el mar y la duna (Ágora del Fuego). Se cae en la cuenta de que el mar quedará a su espalda.
Así, por medio de una plomada se va proyectando desde la trama aérea de cáñamo determinados puntos en el suelo.
La estructura
Cada intersección de la malla marca la posición para la instalación de los 29 pilares (puntos proyectados en el suelo). Estos son de hormigón pretensado de 7m de largo con un perno con hilo de 12mm en su extremo superior.
El pilar resulta en la primera vertical que aparece sobre la duna. Así la obra cobra una dimensión espacial de interioridad por el “bosque de pilares”.
El perímetro surge del encuentro, pero a la vez continuidad entre duna y la envolvente de la obra.
Este cierro se compone de un faldón entablado (madera de pino), apoyado superiormente en 18 vigas entre pilar y pilar y anclado a la arena, en una loseta de hormigón.
El Vacío
Al extraer la arena, la concavidad de la duna, que era lleno-masa se descubre como hueco-vacío, con capacidad de albergar un “suelo”.
Una vez vaciada la duna, se niveló la arena para recibir un pavimento de losetas de hormigón de 40 x 20 x 4 cm, trabadas por la arena. Las losetas no fueron cortadas para calzar en los bordes de las junturas de dilatación, quiebres de pendiente o al rededor de los pilares, estos remates se hicieron con una suave capa de mortero. Este pavimento no solo cubría horizontalmente el piso, sino que también toda una pendiente interior, generando una suerte de suelo envolvente, de un impacto y textura que no es el propio de la duna (espeso y cansino); sino uno duro y firme.
La Envolvente
La cubierta corresponde a casquetes que cumplen con la reconstrucción de la duna y el envolvimiento del vacío. Se crea una duna habitable arquitectónicamente.
Materialmente se trató de unidades autosoportantes, prefabricadas en el taller de los diseños, compuestas por cerchas de madera reticulada y cubiertas por una suerte de “piel”, compuesta por una capa de polietileno entre dos capas de malla tipo “Rachel”. La unión entre cada módulo, consistía en una canal de fibra de vidrio, para la evacuación de las aguas lluvias.
La “Fachada” consistió en una estructura ligera de madera de pino sobre un cimiento simple de bloques de hormigón anclados y revestida por polietileno, con un ventanal de vidrio fijo inclinado en todo su largo. También se incluyeron dos puertas a un extremo de la fachada.
Siendo la última faena de construcción, este cierre se constituyó en la transparencia de la obra. Una fachada translúcida, casi inexistente. Que en lugar de enfrentar el mar, le da la espalda y se orienta “al interior”. La obra va desde el Pacífico (faldones entablados) al interior de las dunas (fachada transparente). Es un frente desenvuelto (no envuelto). Esto es producto de la mecánica de la arena, que si estuviera de frente al mar atacaría la transparencia de lo descubierto y llenaría la obra.
Esta exposición de las diferentes etapas constitutivas del cuerpo de la Obra, la muestran como objeto. Aislado de su entorno y de la duna. Pero esta construcción se emplazaba en la duna de una forma que como se ve, corresponde al literal ahuecamiento de la arena. Luego, la obra está completa solo vista en forma inscrita en este entorno que como dijimos es un espacio liso. (Croquis 1)
Liso pero turbulento.
El vacío arquitectónico se sitúa en el espesor mismo de un borde entre la Duna y la Atmosfera. Un borde Turbulento. La arena, que se mantiene siempre dinámica, comienza alrededor de la obra una turbulencia envolvente. Está visto que no es posible empotrar sobre este suelo. Ya que la arena se retira dejando al aire los cimientos. Por eso la obra no los tiene. (la transmisión de fuerzas es vertical por la pilarización interior), En el exterior la forma de la duna se reconstituye alineándose sus bordes de ataque al movimiento de la duna y el viento. Ella trata de ser una prolongación con la duna y pretende que el viento la envuelva y la sobrepase. Que fluya sobre si, de forma de no interrumpir su continuidad. La obra así, navega en este mar, que constantemente cambia su configuración. De hecho, la duna literalmente giraba en torno suyo, desde el borde de ataque poniente, hacia el acceso oriente.
La luz interior
Hemos visto como desde el lugar se puede entender el sentido de esta obra. Un relacionarse con el lugar desde la perspectiva que hacia el territorio tiene este grupo. Ahora bien. El territorio y el Oficio de la Arquitectura se conjugan y surge la obra.
Obra que contiene este interior. Conformado tan levemente, solo una delgada película plástica separando exterior turbulento y vacío luminoso.
Es esta delgadez, tan ligera la que hace que todas las virtudes radicales de la obra se conjugan íntimamente. Como por ejemplo la luminosidad de la cubierta, que por el exterior constituía el volumen de la masa, la opacidad, la continuidad de la duna, y por el interior se erguía como una concavidad que proyectaba dos luminosidades, una de las cuales es la “luz negra” (malla Rachel). Sin embargo está cubierta (cielo interior), no solo contenía una luz cenital negra, sino que una luz que “nervada” esta bóveda y que apareció en las canales de aguas lluvias de fibra de vidrio.
Esta luz aparecía como una trama que fragmentaba el cielo (luz fragmentada por la luz), constituyéndose así en un espacio entramado y contenido.
Un cielo nervado, traccionado linealmente por esta luz.
La luz en la superficie del casquete era facetada, (casi cóncava) “facetando” el suelo en ciertos momentos. A su vez, el apuntalamiento de este cielo (pilares) constituía, junto con el nervamiento, una prolongación o extensión del cielo al suelo.
Finalmente, en los límites del espacio, un suelo ascendente envolvía dejando al cuerpo sumido en una concavidad “reversa”.
Así, esto es el Acto. La Arquitectura dando espacio al cuerpo que en un interior habita un suelo nuevo, construido. Duro pero envolvente. Y a la vez una luz envolvente. Los límites del espacio apartándose para dejar al habitante atravesado por estos entramados de luz y pilares.

































































































































































