Inauguración de la exposición “La invención de un mar, amereida 1965 /2017” Parque Cultural de Valparaíso.

31/03/2017

El próximo Viernes 7 de Abril a las 19:00 hrs se inaugurará la exposición “La invención de un mar, amereida 1965 / 2017”, en la sala de Artes Visuales, del Parque Cultural de Valparaíso.

Se trata de la más extensa muestra sobre la Travesía de Amereida y cuenta con material fotográfico inédito donado a La Ciudad Abierta por uno de sus participantes, el filósofo francés François Fédier. Esta exposición es el más reciente paso de una aventura que comienza en 2014 con la arquitecta Victoria Jolly y el cineasta Javier Correa, quienes -interesados por la historia de la Ciudad Abierta y motivados por Miguel Eyquem- viajan a Europa para conversar con los participantes europeos de la travesía de Amereida. Tras conversar con el poeta Michel Deguy y el filósofo François Fédier, los chilenos reciben un sobre cerrado de Fédier con más de 300 negativos en blanco y negro sobre la travesía de Amereida.

 Extracto de la entrevista realizada por Arch Daily

AD: Con Internet ya no quedan lugares por descubrir, como buscaba originalmente la travesía de Amereida . Sin embargo, el análisis demográfico, geográfico y poético de América descrito por ellos sigue siendo fresco. ¿Ha cambiado en algo el “sentido, destino y lugar” de América?

V&J: Ciertamente que la globalización es un evento en donde todos quedamos más próximos entre sí. En este sentido, las preguntas por el sentido, destino y lugar, son compartidas pero poéticamente mantienen su urgencia. Amereida, como proyecto, es una interrogación más que una respuesta, y como tal, su fuerza, quizás, radica en volver siempre a proponer “el desconocido” o “borde”, como una manera de llevar adelante los oficios. Se trata entonces de una teoría del arte y no de un método. América representa una incógnita que tal vez nunca se responda, pero que en esa travesía de ir a recorrerla y de intentar vislumbrar poéticamente su sentido es que nos vamos confundiendo con ella hasta reconocernos en ella, no ya como un lugar de paso o para ser explotado, sino como nuestra residencia. La Ciudad Abierta es un primer intento de tal destino.

AD: ¿Cuál fue el objetivo de los hitos poéticos e intervenciones arquitectónicas en la travesía de Amereida?

V&J: La Travesía de Amereida lleva consigo un cálculo o ritmo que abre la posibilidad de que en cualquier momento cualquiera de los participantes diga o pida hacer algo en un sitio y aquello provoque inmediatamente una detención y la colaboración de todos. La travesía no repara en este sentido en que las dificultades del recorrido impidan desplegar ese cálculo “aquí y ahora”. Esto indica que por una parte el signo o la intervención no tienen un objetivo previo o un destinatario, podían ser “para todos o para nadie”, como señala Michel Deguy.

Sin embargo, como decimos en el texto curatorial de la muestra, es en esas detenciones que la travesía va signando el territorio, dejando rastros, palabras y acciones que hacen de ese punto un lugar. Nosotros fuimos observando y leyendo lo que había provocado cada detención y qué había ocurrido en ella o qué se había dicho. Uno podría decir que cada uno de esos actos constituyen unidades autónomas y efímeras, y de hecho nada de lo que se hizo quedó, sin embargo, nosotros decimos que es al unir cada uno de esos puntos, como se configura el poema de la travesía. Ese poema habla no solo de América, sino también de lo que es una travesía como La Amereida, con sus momentos de esplendor pero también con sus equívocos y vacilaciones. Se trataba de hacer una lectura que diera cuenta del acontecimiento más que del mito.

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