Corporación

La Corporación Cultural Amereida es una organización sin fines de lucro, que tiene los siguientes objetivos:

  1. La existencia de una comunidad en que se dé en forma solidaria la vida, el trabajo y el estudio, fundada en: La igualdad intrínseca de todos los oficios realizados a la luz de “Amereida”, una visión poética de América. El amor a la obra desde el oficio, que es el modo de todo hombre de hacer mundo. La hospitalidad, entendida primordialmente como la abertura para oír al otro, sea éste miembro de la Corporación o huésped de ella. La búsqueda permanente del consentimiento y el rechazo del poder como dominio de unos respecto de otros.
  2. La constitución y construcción del “Parque Costero, Cultural y de Recreación”, en el domicilio señalado en el artículo segundo de estos Estatutos – que constituye la Ciudad Abierta -, donde la cabida a la unidad de vida, trabajo y estudio, concebida en la libertad, tenga lugar permanentemente en favor de sus socios, invitados y huéspedes.
  3. La ejecución de diversos talleres donde se dé, de manera colectiva, el ejercicio de los oficios y la realización de las obras que de ellos surjan. d) la constante elaboración de programas y proyectos que den curso a la realización de actos y actividades de carácter artístico, científico y cultural, como asimismo a establecer relaciones y convenios con instituciones o personas, dirigidos a la consecución de los objetivos contenidos en esta letra y las precedentes.


Artículo 4, título segundo; Estatutos Corporación Cultural Amereida

Historia

La Corporación Cultural Amereida ha sido creada el año 1998 luego de una labor de reconstitución de lo que desde el año 1971 fue la Cooperativa de Servicios Profesionales Amereida. El proceso de traspaso lo hemos considerado como una refundación de lo que en los primeros años originó para nosotros una íntima relación entre la vida, el trabajo y el estudio.

Para hacer una presentación explícita, sino exhaustiva, debiéramos tomar a la Cooperativa y a la Corporación como una sola instancia iluminada por una palabra poética que “ha-lugar”. Esta ha sido, desde 1965, a partir de un viaje que cruzara América desde Cabo de Hornos hasta Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Se trata de Amereida, una conjunción entre América y la Eneida de Virgilio; y como ésta trata de otorgarle un lugar a la latinidad, Amereida nace de un sentido que piensa el continente con un destino no aparecido o descubierto, sino como un regalo que se manifiesta a través del hallazgo, eso que no se sospecha ni se prevé.

Aún más atrás, en el año 1953, arquitectos, pintores y poetas dan inicio en la Universidad Católica de Valparaíso a las actividades del Instituto de Arquitectura en el cual la docencia del oficio de la arquitectura era llevado a la par entre el hacer propio de las materias y un oído que se aprestaba a oír a la palabra poética. Se estaba en la disputa constante hasta la actualidad entre la palabra y la acción, el decir y el hacer, la teoría y la praxis.
Este inicio dio el impulso creativo para continuar en aquella disputa de hacer dichas instancias coincidir en una obra. Así, luego del viaje de Amereida antes mencionado, en el cual participan también pintores, arquitectos, escultores, filósofos y diseñadores, se plantea la necesidad de otorgarle un lugar a todo este pensamiento (pensad aquí el sentido del ha-lugar de la poesía). Y un lugar significaba un espacio habitable y abierto a las manifestaciones que estas nuevas relaciones nos traían.

Es ahí donde una primera instancia legal, independiente de la Escuela de Arquitectura de la U.C.V., quiere asemejarse al sentido de Amereida; nace la Cooperativa que desde sus inicios se planteó la idea de la Ciudad Abierta; ella adquiere 300 hc al norte del río Aconcagua en la V Región en una zona denominada Punta de Piedra, en la playa de Ritoque. Sus primeras actividades son actos de fundación de los terrenos de manera de abrirlos poéticamente, se trata de que la poesía hace relucir el sentido del lugar antes de cualquier cosa dispuesta en el espacio, entonces todo lo que luego se dispondrá estará iluminado por ella. Las primeras obras de la Ciudad Abierta fueron las Ágoras, ese lugar público donde los griegos debatían acerca de la ciudad. Es que la Ciudad Abierta se funda en la hospitalidad, y ésta es oír al otro, y se le oye públicamente en las ágoras. Luego vinieron las hospederías, que hasta el día de hoy se siguen construyendo, hospederías como habitación del huésped. Ellas son elaboradas creativamente desde una instancia llamada “Ronda” que reúne a los arquitectos, diseñadores, escultores, etc. para en conjunto concitar la forma que va siendo anunciada por los dibujos, las observaciones y los actos poéticos que a propósito se van concitando.

Una parte importante de toda esta labor es asumida por la Corporación Cultural Amereida a través de un cuidado por la Ciudad Abierta, la difusión de sus actividades, el recibimiento permanente de huéspedes nacionales y extranjeros. Su presencia en el ámbito cultural actual ha sido vital para una real contingencia de este lenguaje que nos aproxima, no a aquello que bien maniobramos, sino a esa desconocida manera de aparecer con que las cosas se nos manifiestan.